El otro par

Hoy les quiero compartir un cortometraje basado en una historia de Mahatma Gandhi. Tiene una duración de cuatro minutos y fue realizado en 2014 por Sarah Rozik, joven cineasta egipcia cuando tenía solo 20 años. Fue premiado en 2015 como mejor cortometraje en el Festival de Cine de Egipto.

Lo traigo porque me parece una linda invitación en los tiempos de renovación y cambios que estamos viviendo, a detenernos un ratito en nuestros hogares, y recorrer visualmente todo lo que tenemos a nivel material. Observar todos los objetos que a diario nos acompañan, todos los objetos que guardamos y que usamos una vez cada tanto o que quizá nunca usamos.


Observa la abundancia material que te rodea. Recuerda que todo eso es solo materia, no trae felicidad interior de forma permanente.

…y si sientes que tienes muchas cosas que no usas… practica el desapego y dónalas a alguien que les pueda dar uso.


Gandhi fue un pacifista, político, pensador y abogado hindú. Pero fue también un yogui que practicaba a diario los Yamas o principios de Patanjali. Se enfocó de forma incansable y determinada en la no violencia (Ahimsa) y el amor a la verdad (Satya) al practicar la desobediencia civil no violenta mientras fue dirigente del movimiento de independencia indio contra el Raj británico.

Y en el caso de la peli que les traigo… vemos como se hallaba libre de codicia y de la posesión más allá de las propias necesidades (Aparigraha).

¿qué Yamas practicas a diario de forma natural y consciente?

La historia que inspiró la película

Iba Gandhi junto con un amigo a tomar un tren. Como no tenían dinero, trataban de subirse en marcha a un tren de mercancías, cuando éste estaba arrancando.

Vieron el tren arrancar, así que empezaron a correr hacia él, para poder subirse con un salto. Al saltar, a Gandhi se le cayó uno de sus zapatos. El tren ya iba demasiado rápido como para bajarse, coger el zapato y volverse a subir.

Gandhi tiró el otro zapato.

El amigo, sorprendido, le preguntó: -¿Por qué has hecho eso? A lo que Gandhi respondió: -A mí, este zapato suelto no me sirve de nada, en cuanto lleguemos a destino tendré que hacerme con otro par. A la persona que encuentre el zapato que se me cayó, ese zapato suelto no le servirá de nada. Así, al menos, alguien se encontrará con un par de zapatos, y le serán de utilidad

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